jueves, 21 de septiembre de 2017

Alquimistas de Aplatu (ejército para Borgon - Batallas de fantasía clásica)

Gracias a Raúl Martínez (el amigo que pintó mis escuadra de la Deathwatch) he podido terminar este ejercito para Borgon (más información sobre este juego en los enlaces que tenéis a la derecha de la página), se encargó expresamente un nivel de pintado "tabletop" con el que estoy plenamente satisfecho.

La inspiración para este ejército viene de la mitología árabe preislámica (de hecho los nombres son un copia y pega directo) y de la facción de la Academia en Heroes of Might and Magic, sin embargo quise darle un elemento diferenciador con la inclusión del "toque que pudre" que como el lector avispado pronto supondrá es otra manera de llamar a la radiactividad, lo que le suma a la ambientación un ligero matiz postapocalíptico.

Más allá del Desierto de las Lágrimas se extienden aparentemente hasta el infinito los yermos baldíos del Orotal. Y allí en la llanura de Alilat, unida a la tierra por una aguja de cobre con el grosor de un cabello que se alza desde el suelo hasta penetrar en las nubes, se sostiene ostentando unas dimensiones imposibles la ciudad flotante de Aplatu.

Aplatu es la ciudad de los alquimistas, una orden de magos dedicados a la búsqueda del conocimiento y la iluminación, que además rige los destinos de los habitantes de los vastos eriales que rodean la ciudad. Estos desiertos no son únicamente mortales debido a los peligros del Sol y la arena, ya que salpicados por las vastas extensiones de polvo se encuentran muchos lugares pertenecientes a una época remota, que guardan tesoros de un pasado incomprensible y que están malditos con lo que los nativos llaman "el toque que pudre", lugares que hay que evitar pues el mero hecho de visitarlos durante un tiempo trae la enfermedad y la muerte a los incautos que así lo hacen.


La Guardia de Medianoche es la encargada de vigilar las fronteras del desierto, conocedores sin igual de sus secretos y cambiantes límites. Portan frecuentemente talismanes horripilantes confeccionados con los restos de sus enemigos como sombría advertencia para aquellos que osan aventurarse en los dominios de los alquimistas. 


Los Adeptos de Amm constituyen la orden de magos más numerosa entre los alquimistas, consagrándose al dominio de los metales y el rayo, así como a la creación de todo tipo de constructos mágicos como los golems de bronce.



Los Escribas de Malakbel dedican su tiempo en recopilar y copiar textos místicos en busca del conocimiento y la progresión espiritual, pero en tiempos de necesidad acuden a la batalla entrando en un trance que les permite conjurar arcos de pura luz que arrojan saetas nacidas del viento.


Los minotauros de Kujata habitan los gigantescos enclaves subterráneos que atraviesan todo el desierto, parecen haberse acostumbrando a las nocivas emanaciones de las ruinas de tiempos pretéritos y no dudan en alquilarse como mercenarios y cazadores de tesoros.


Un viajero perdido en el desierto puede ser lo suficientemente afortunado para encontrarse con un oasis en su camino, o al menos lo sería los alquimistas no hubieran establecido pactos con criaturas elementales que ejercen de guardianes de estos lugares.


La quimera alquímica es una de las extrañas creaciones de los regentes de Aplatu, pues en ella se unen la extraña naturaleza de la quimera y el nocivo poder del "toque que pudre" y que emana de multitud de ruinas del desierto, se trata sin duda de un excéntrico experimento al que los alquimistas han sabido darle utilidad en asuntos de guerra.  


Allat y Uzza son dos de las principales lugartenientes de Aplatu. Mientras Allat es devota de la magia elemental y le acompaña un caracter gentil y tranquilo, Uzza es una yinne liberada que ha encontrado su ser en el combate.



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