lunes, 13 de noviembre de 2017

De Age of Sigmar a la octava edición de Warhammer 40.000

En su momento los rumores que hablaban del fin de Warhammer como lo conocíamos me parecían tener un tinte de imposibles, aun más cuando presagiaban un juego sucesor con una serie de cambios extremadamente radicales con respecto al clásico juego de batallas fantásticas y unidades rank and file al que estábamos habituados. 

Pero todo acabó llegando, incluso la campaña de lanzamientos de El fin de los tiempos por parte de Games Workshop lo que dejó el terreno abonado y listo para el lanzamiento de Warhammer: Age of Sigmar (AoS). Recuerdo un rumor que lo calificaba como "mi Primer Wargame de Fisher Price*" ya que la reducción del reglamento a tan solo 4 páginas resultaba verdaderamente impactante.


Las 4 páginas de las reglas resultaron cuando menos inquietantes.

En los inicios de AoS las facciones no estaban tan definidas como en la actualidad y muchas publicaciones iban dedicadas a aportar principalmente trasfondo y no reglas de juego. Los libros de facciones y de las Grandes Alianzas fueron estandarizando y definiendo las facciones del juego. Aparte de ir introduciendo ejércitos que eran una novedad también se fue tratando el tema de cómo las miniaturas del viejo Warhammer que pasaron el corte de Age of Sigmar quedaban integradas en el nuevo juego (p.ej. en los libros de Grandes Alianzas).

Un punto de inflexión en el historial de publicaciones de AoS fue el lanzamiento del Manual del general que proporcionaba una alternativa a algunos de los puntos más controvertidos del reglamento inicial, ampliándolo sustancialmente y dando un soporte en formato de reglas al denominado juego competitivo. La reciente publicación del la versión de 2017 del Manual del  general no ha hecho sino reforzar y profundizar en las decisiones de diseño tomadas en la primera versión.




Dos de las publicaciones más influyentes en AoS.

Una idea que quisiera transmitir con esta entrada es que a través de las sucesivas publicaciones Games Workshop ha ido consolidando el trasfondo e imagen del juego y estandarizando sus novedades porque considero que la política de lanzamientos inicial era un tanto dispersa y no tan sujeta a patrones como es ahora. Por ejemplo, las nueva versión de los compendios para usar las miniaturas de Warhammer Fantasy solo incluye reglas para aquellas miniaturas que no pueden representarse con un perfil equivalente que se indica, y que generalmente fue  publicado en los libros de Grandes Alianzas, además de que todas las miniaturas reciben su nombre del correspondiente a su versión de AoS.

Actualmente Age of Sigmar acumula cierta cantidad de material publicado, incluso suplementos que han dejado obsoletos a otros, ampliaciones para modos de juego específicos e incluso spin-offs, como Shadespire o las nuevas versiones de Warhammer Quest. Recientemente se ha desvelado el aspecto del nuevo logotipo del juego que tal vez anticipe una revisión de las reglas del mismo.


Llegados a este punto es cuando quiero pasar a hablar de la octava edición de Warhammer 40.000, abordando sobre todo el hecho de que su política de novedades se puede considerar una sucesora espiritual de la de Age of Sigmar que en este caso lleva aun más lejos la práctica de estandarizar las publicaciones. Desde el lanzamiento inicial estas muestran un claro patrón formado por un reglamento que se amplía con suplementos de ejércitos llamados Codex e Index y que tiene en el horizonte la salida de un homólogo del Manual del General, Chapter Approved. Quisiera concluir con que el anteriormente citado patrón con que se están llevando a cabo las publicaciones constituye para mí un éxito de esta edición.  


El núcleo del nuevo 40k.

*Fisher Price es una compañía especializada en juguetes para niños en edad preescolar.