domingo, 14 de enero de 2018

Resumen de una partida de Dungeon World


Este es un pequeño resumen de una partida de Dungeon World que jugué con unos amigos para probar el sistema, tiene un ligero toque cómico que creo que pega bastante con el juego.

En los días antiguos del Mundo sucedió que los mercenarios de la Compañía del Orondo Jabalí fueron al auxilio del rey Barbaflama de Dum Egus.

Así Aivar, Endorin, Karnutos, Soraciel y Tarathiel y algunos compañeros mercenarios entre los que estaban Glor el enano único, Pit el gnomo y Tim el ojizarco, semielfo presunto, consiguieron enrolarse para partir mediante barcas volantes hacía las Tierras Bárbaras y romper el asedio al que habían sido sometidos los dominios del rey. Para ello fue necesario amañar el ya amañado e improvisado proceso del sorteo de plazas. Cosa que consiguieron coaccionado al encargado de este, Cor el cocinero, al amenazarlo con hacer peligrar la integridad de su mascota el gato Bichillo. El grupo fue sorprendido mientras llegaba a Dum Egus por el ataque de un grupo de oportunistas arpías que casi se llevan en volandas a Pit el gnomo, lo que hubiese resultado un desastre dadas sus habilidades únicas como ingeniero. Al llegar a la fortaleza asediada se encontraron también con la presencia de un contingente mercenario de la nación de Castelar que se encargó de defender el perímetro exterior del castillo. Máquinas submarinas tripuladas por goblins dispararon cuatro bolas metálicas que se desplegaron como golems de filigrana y empezaron a asaltar las murallas mientras del agua surgió un necro-zepelín-ballena que trasportaba goblins artificieros suicidas. El ingenio del grupo consiguió acabar con la amenaza del zepelín antes de que fuera demasiado tarde y la horda goblin vio redoblado su ímpetu con los masivos refuerzos de goblins frenéticos montando en cerdos de batalla.

En algún momento de la refriega Soracil el explorador perdió la vida, quizás de una manera un tanto gratuita, devorado vivo por las cerdos gigantes. Los mercenarios consiguieron neutralizar a los golems e incluso hacerse con el control de la nave que los comandaba, un vehículo capaz de surcar tierra, mar y aire y teletransportarse, apodado la Nave Total por Pit el gnomo. Con la ventaja de esta nave y el contraataque de los minotauros de Kujata, que habían acudido desde otro mundo, los mercenarios del Orondo Jabalí orquestaron un plan que acabó con la vida del obeso caudillo goblin Kamapusa, sucesor de Pusaka el terrible y líder del ejército invasor. La muerte de su líder desbandó a la horda goblin, a lo que siguió un gran festín en Dum Egus al que no asistieron los mercenarios de Castelar que partieron de vuelta a su hogar tras haber cobrado su parte. Pero al día siguiente de la gran celebración se descubrió que el rey Barbaflama así como el personal de mando del Orondo Jabalí habían sido envenenados con el potente veneno conocido como azúcar gris, y tras unas investigaciones mayormente infructuosas el grupo emprendió el camino de regreso, no sin antes despedirse de Tim que decía haber encontrado el amor entre las paredes de ese castillo. Aivar pareció perfilarse como líder de los restos de la compañía y Pit usó el dispositivo de teletransporte de la Nave Total para volver lo antes posibles a los acuartelamientos del Orondo Jabalí, aunque descubrió que había sobrecargado el motor y la nave se había materializado lejos de su destino.

La Nave Total avanzó hasta que se encontró con un pueblo en llamas, el grupo al inspeccionar la situación se dio cuenta de que se trataba de la villa de Jamoncito que había sido atacada por licántropos de Hierba Lobera que habían raptado a sus doncellas. Algunos miembros del Orondo Jabalí siguieron el rastro a los licántropos hasta unas  cuevas infestadas con hongos púrpuras fosforescentes y liberaron a las muchachas tras haber luchado primero con algunos licántropos, después con los citados hongos púrpura, esta vez animados en forma de humanoides amorfos que transmitían enfermedades, y posteriormente con dos licántropos corrientes y un licántropo mayor taumaturgo del Caos que consiguió escapar. Tras recibir el agradecimiento y la paga del pueblo de Jamoncito la compañía cruzó el paso de montaña de Lascancha donde fue testigo de una lucha entre dos elementales mayores de tierra, después de esto Pit el gnomo avisó de que el dispositivo de teletransporte estaba listo y la nave saltó hasta el reino de Caraba, hogar de los mercenarios, el cual encontraron bajo el ataque de la vecina y rival Castelar.